Tankah

Chechén y Chacá

Uno de los muchos rasgos culturales que caracterizan a México son sus leyendas, uno puede conocer cómo eran las épocas pasadas sólo con escucharlas e imaginarse todo lo mágico y místico que formaba parte de los mitos y leyendas de México, muchas de estas leyendas han sido transmitidas de generación a generación por miles de años. Si has estado en el sureste mexicano seguro habrás escuchado sobre un árbol que es tóxico para la piel y que ni de broma lo deberías tocar porque, si por error lo llegas a hacer, es sólo cuestión de tiempo para que la piel se torne roja y te dé un ardor insoportable.

El chechén es un árbol de aproximadamente 25 metros de altura con una corteza gris, dentro de él está la tóxica resina que, al entrar en contacto con el cuerpo, produce quemaduras de hasta segundo grado. Como todo es dualidad en este mundo, dentro de lo malo siempre debe de haber algo bueno, en este caso nos referimos al chacá: éste es un árbol escamoso con una corteza roja, dentro de él se encuentra la savia que cura las quemaduras del chechén. 

La leyenda nos habla sobre dos hermanos guerreros muy valientes y muy parecidos en cuanto a fuerza, lo que los hacia diferente era su forma de ser: Kinich era el hermano más joven; amable; bondadoso y querido por el pueblo, Tizic por su parte era el hermano mayor, con un carácter fuerte; corazón frío y temido. Ambos hermanos fueron hechizados por la belleza de Nicte-ha, una joven con corazón dulce que conquistó a los dos guerreros.

Tizic le pidió a su hermano Kinich pelear por el amor de tan hermosa dama, se dice que la pelea duro días, causándose mucho daño entre ellos, hasta que los dos cayeron en batalla, muriendo cada uno en los brazos del otro. Los dioses, molestos con ellos, los llevaron a Xilbalba, donde los dos hermanos rogaron por ser devueltos a la tierra, ya que se dieron cuenta que no volverían a ver a Nicte-ha. Los dioses, bondadosos en ese momento, hicieron que rencarnaran, Tizic como el árbol Chechén y Kinich como el árbol Chacá. Nicte-ha, al enterarse de que los dos hermanos murieron en la pelea, cayó en profunda tristeza, siendo ésta la causante de su muerte, los dioses también fueron compasivos con ella e hicieron que renaciera en una hermosa flor blanca conocida como lirio.

Es así como estos dos hermanos y esta doncella trascendieron su vida terrenal humana para habitar nuevamente el mundo, ahora en su nueva encarnación.