Tankah

cenotes

Considerado como un oasis, los cenotes son la perfecta combinación entre la belleza natural y el aura de divinidad que le otorgaban los mayas. Aunque en la actualidad su enfoque es principalmente turístico, para los mayas era un lugar mágico con vida propia, porque abastecía sus ciudades y era el camino para poder llegar al mundo de los muertos. (Cenote piraña 2)

Se fueron creando por la filtración del agua a través de la piedra caliza. En su interior los cenotes están compuestos de agua dulce y se extienden por kilómetros de longitud, ya que todos los cenotes están conectados entre sí formando un laberinto subacuático. Para que esto sucediera, tuvieron que pasar millones de años hasta llegar a ser lo que hoy conocemos. 

La palabra “cenote” proviene del término maya dzonot, que significa “caverna de agua”. Existen tres tipos de cenotes: abierto, semi-abierto y cerrado, en las profundidades suelen encontrarse huesos de animales que habitaban en la península de Yucatán hace millones de años, así como restos humanos, debido a algunos sacrificios que se hacían en ellos, es por esto que la mayoría de los cenotes se les considera sagrados. (Cenote azul 13)

Los mayas les tenían sumo respeto a los cenotes y sabían que gracias a ellos tenían el recurso más importante para sobrevivir: el agua, razón principal por la cual las ciudades mayas fueron construidas cerca de los cenotes. (Cenote azul 7)

Cada cenote puede ser un mundo diferente, pero todos cuentan con sus aguas cristalinas y, aunque hoy en día se les considera como un atractivo turístico, no hay que dejar de tratarlos con respeto, no sólo por lo que representan, sino por el tiempo que tardaron en formarse.